terça-feira, 29 de março de 2016

Para massagear o seu PORTUNHOL

La muerte de la izquierda latinoamericana

Por Jorge G. Castañeda – The New York Times – 29 Mar 2016


Los últimos meses han sido devastadores para la izquierda latinoamericana. En Argentina, Venezuela y Bolivia, la izquierda sufrió contundentes derrotas. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, quien probablemente tomó en cuenta esas tendencias, decidió abandonar susintentos para permanecer en el poder. En Chile, aumentan losescándalos de corrupción en torno a líderes que fueron muy respetados.

Recientemente, una de las figuras más célebres de la izquierda latinoamericana del siglo XXI también cayó en las redes de la intriga: Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil.

(La Presidenta de Brasil Dilma Rousseff, junto a su predecesor, Luiz Inácio Lula da Silva, mientras saludan a sus simpatizantes. Credit Nelson Almeida/Agence France-Presse — Getty Images)
La “marea roja” está menguando. ¿Por qué ahora? y ¿qué puede aprender la izquierda mientras se aleja del poder?

Desde 1998, cuando se eligió a Hugo Chávez en Venezuela, partidos, movimientos y líderes de centro izquierda moderada o de línea dura han gobernado en la mayoría de América Latina. Se reeligieron los gobernantes de izquierda, o sus remplazos, cuidadosamente seleccionados, ganaron por un amplio margen. Con contadas excepciones, estas administraciones gobernaron bien, mejoraron la vida de sus electores y promulgaron políticas macroeconómicas prudentes.

También tuvieron suerte. De 2003 a 2012, América Latina experimentó uno de los mayores auges en el mercado de materias primas de la historia moderna. Los gobiernos que pudieron exportar de todo, desde petróleo hasta soya, recibieron ingresos extraordinarios que, en la mayoría de los casos, fueron gastados en programas sociales bien diseñados y accesibles.

El problema es que ninguno ahorró para las inevitables vacas flacas. Cuando los precios comenzaron a caer, los nuevos fondos soberanos, al igual que las tácticas tradicionales y los estímulos fiscales, resultaron ineficaces. Como fichas de dominó, los países vieron desplomarse sustasas de crecimiento, hubo recortes en el gasto social y eso provocó un gran malestar entre los ciudadanos.

Esta realidad económica es la principal causa de las recientes derrotas. Pero no es la única. Muchos líderes latinoamericanos de izquierda fueron víctimas de la corrupción endémica de la región, y subestimaron la creciente intolerancia hacia esos delitos. Para cuando algunos gobiernos, como los de Chile y Bolivia, comenzaron a ponerle atención al problema ya era demasiado tarde. Estaban tan enmarañados en la tradición de prácticas corruptas como sus predecesores conservadores, civiles o militares, electos o impuestos.

El creciente escándalo en Brasil se expandió desde los altos directivos de Petrobras, la estatal petrolera, pasando por el gobierno federal y el Congreso hasta el expresidente y su círculo familiar. La Presidenta Dilma Rousseff podría ser la próxima en caer, debido a las confesiones de senadores de su propio partido y de João Santana, el asesor político que dirigió su campaña y la de Lula da Silva.

El arresto de Da Silva, al igual que la destitución de Rousseff, parecen inminentes. Pero las implicaciones trascienden las fronteras de Brasil: Santana también asesoró a candidatos de izquierda que ganaron elecciones en Venezuela y Perú.
Además hubo otros errores. Aunque los gobiernos de Chile, Brasil, Uruguay y, hasta cierto punto, Bolivia se resistieron a las tentaciones autoritarias, otros fracasaron en su intento. Algunos amordazaron a la prensa, se pusieron en contra del poder judicial, acosaron a los líderes de oposición y manipularon los sistemas electorales. Otros fueron derrotados en la lucha contra el crimen organizado y la violencia.

Dado el estado decadente de la economía y los generalizados escándalos de corrupción, es probable que la izquierda siga perdiendo elecciones: en Brasil, si hay votaciones a corto plazo; en Ecuador en 2017, y en Venezuela, tal vez este mismo año mediante un referendo revocatorio. Pese a esto, los partidos de izquierda volverán a ganar. Para cuando llegue ese día, la izquierda del mañana debe aprender dos lecciones del comienzo de este siglo.

La primera: ahorrar dinero para los malos tiempos no solo es un precepto bíblico. Si la izquierda está en el poder cuando venga el próximo auge en el mercado de las materias primas, es necesario que los gobiernos tomen medidas preventivas para el futuro. Venezuela y Ecuador deberían sacar provecho de los altos precios del petróleo —si los hay— para crear fondos de previsión administrados por organismos autónomos. Chile y Perú deberían hacer lo mismo con el cobre.

Las nuevas clases medias de la región aplaudieron los proyectos de construcción, los programas educativos y de salud que se pagaron con el efectivo del boom de las materias primas y deploraron los recortes, por justificados o inevitables que fueran. Pero los gobiernos de izquierda deben implementar estrategias para conservar esos programas cuando los ingresos disminuyen.

La forma de hacerlo no es rezar para que haya más economías diversificadas —América Latina nunca las ha tenido ni las tendrá en un buen tiempo—, sino administrar las economías basadas en recursos con mayor sabiduría y previsión.

Sin embargo, es necesario buscar con transparencia los dólares para las vacas flacas. Lo que nos lleva a la segunda lección: las causas de la corrupción en la región (la falta de rendición de cuentas, la cultura de la ilegalidad, las instituciones y la débil sociedad civil) pueden afectar a los políticos de derecha e izquierda por igual. Si los viejos políticos venezolanos aceptaron sobornos e intercambiaron favores, no había razones para esperar que la nueva élite bolivariana no hiciera lo mismo.

El Partido de los Trabajadores de Lula da Silva tuvo sus modestos orígenes en el movimiento laboral, pero el hecho de que nunca haya firmado un contrato blindado cuando estuvo en la oposición resultó absurdo. Los partidos latinoamericanos deberían prestar atención.

A fin de cuentas, el ascenso de la izquierda de principios de la década de 2000 podría haberse venido abajo debido a las altas expectativas, entre otras cosas. Cuando los precios del petróleo se desplomaron y el gobierno de Ecuador ya no pudo pagar sus nuevas carreteras y más escuelas, los ciudadanos se molestaron porque el crecimiento al que se habían acostumbrado desapareció.

Cuando Lula da Silva fue acusado de corrupción, quedó demostrado que había fracasado en su intento de traer el cambio que había prometido. Los líderes de izquierda llegaron al poder con grandes esperanzas y mayores sueños, solo para verse expuestos por sus enemigos. Lo mejor que ha podido pasarle a América Latina en estas épocas ha sido el clamor de integridad en el gobierno.

La próxima vez, la izquierda debería retomar esta bandera en lugar de descuidarla.


Jorge G. Castañeda fue secretario de Relaciones Exteriores de México de 2000 a 2003 y es catedrático en la New York University.

quinta-feira, 17 de março de 2016

MARÇO AINDA NÃO ACABOU!!!

Lula (o mulusco) acaba de assumir o Super Ministério da CASA CIVIL...
TODOS NÓS estamos sendo tragados para um MAR DE LAMA, um hiato na DEMOCRACIA do nosso País, provocado por grupo político extremamente corrupto e inconsequente...



... mas precisamos lembrar... MARÇO AINDA NÃO ACABOU!!!

ESTAMOS DE LUTO!!!

sexta-feira, 11 de março de 2016

terça-feira, 8 de março de 2016

Transtornos de personalidade: os certinhos

Como seres sociais, estamos cercados por pessoas que diuturnamente compõem o nosso ciclo e circulo de vida. Durante toda a nossa existência humana, nos relacionamos com uma infinidade de seres semelhantes à nós e que, de uma forma ou de outra, nos afetam diretamente. Cada um com seus vícios e virtudes.

O comportamento humano é algo espantoso e eternamente em estudo, pois a cada geração, o homem evolui ou involui, dependendo dos adventos sociais e, complementarmente, dos culturais que alteram a formação do ser, do ver e do compreender a nossa importância individual e o peso que cada um tem ao compor o que é coletivo. Somos únicos no nosso meio e a nossa personalidade é íntima e individual, só nossa, mas que afeta o todo.

Uma característica muito comum a milhares de pessoas, que passa muitas vezes desapercebida, mas que pode ser considerada uma doença, ou transtorno como preferem os psiquiatras, é o Transtorno de Personalidade Obsessiva - TPO. Você faz um comentário banal e a pessoa começa a questionar cada detalhe minuciosamente. Tintin por tintin! 

"Eu gosto de tudo explicadinho nos seus miiiinimos detalhes"
Esse transtorno é diferente do Transtorno Obsessivo-Compulsivo – pessoa portadora de uma mania estranha ou que se comporta de um jeito ansioso e tem algum tipo de hábito incorrigível ou até superstições esdrúxulas.

Os portadores do TPO são acostumados a enquadrar o mundo num grande esquema de binômios, essa pessoa só consegue ver a realidade sob a ótica do certo e do errado. Nada mais e nada menos. Com isso as dicotomias decorrentes: puro X impuro, justo X injusto, bem X mal, segurança X insegurança, limpeza X sujeira, punição X recompensa, etc. Não há meio termos, paradoxos, contradições aceitáveis ou maneiras pacíficas de administrar a realidade complexa que vivemos.

A vida para essa pessoa é um grande Excel, qualquer coisa que esteja fora disso a deixa indisposta, mau humorada e até irritada.

Está sempre com a mente ativa tentando controlar cada evento, pois acredita que há UMA ÚNICA maneira de fazer as coisas: a dela.

Detalhista ao extremo, está sempre tentando corrigir ou identificar padrões errados na moral ou estética à sua volta. Por isso tem dificuldade de cumprir tarefas simples, seu perfeccionismo a impede de seguir em frente sem checar cada pormenor.

Costuma eleger um ou todos aspectos da sua vida para manter a organização. Dos calçados, documentos, até as emoções, esta pessoa está sempre tentando padronizar e arrumar. Mas ela nem nota o quão obsessiva e obcecada é, as vezes chata! Nunca relaxa e pouco usufrui da vida, está sempre pronta para se ocupar de algo que não pode ser deixado de lado até a conclusão.

Se ela pudesse colocaria cada pessoa numa caixinha e tiraria só na hora que ela quisesse. O convívio social é um pouco torturante, afinal as pessoas sempre estão trazendo demandas imprevisíveis. Aliás, ela não gosta de surpresas, mudanças de agenda e se aborrece com desleixo dos outros.

Pessoa que se magoa fácil e se sente incompreendida por todos por buscar aquilo que é correto, justo e verdadeiro. Demora a perdoar uma ofensa, se fecha, faz bico e pode permanecer uma vida inteira ruminando aquele dia em 1900 que foi humilhada.

Adora trabalhar mais do que os outros para sustentar aquele orgulho silencioso e se sentir no direito de cobrar o mesmo desempenho de todos. No fundo, gosta de ver que foi a mais aplicada e que se sacrificou. Depois resmunga que ninguém reconhece seu esforço.

A culpa é sua companheira constante, além do sentimento de inadequação. Seu perfeccionismo à faz pensar que é insegura, mas na verdade ela é rígida e exigente para assumir um risco.

Está sempre um pouco amargurada por seu excesso de responsabilidade, simplesmente não consegue parar, corporal ou mentalmente. Sofre de constipação emocional (as vezes intestinal), pois tem dificuldade para liberar seus sentimentos e lidar com sua agressividade (falso pacato que reclama) e sexualidade (se solta pouco e tem dificuldade orgástica). Dançar é um verdadeiro suplício e nos ambientes de festas ela está sempre desambientada, já que não sabe brincar e rir sem um motivo justificado racionalmente.

Costuma se apegar ao trabalho como única fonte de reconhecimento pessoal e até se vangloriar disso. Fora desse ambiente não tem outro assunto e por isso costuma conviver com as pessoas do serviço.

Se leva muito à sério e acha todas as pessoas demasiadamente bobas e irresponsáveis. Purista ao extremo, tem grandes dificuldades de viver numa cultura latina, tão afeita a dramaticidade e improvisos.

Nos relacionamentos são bem difíceis de lidar, pois levam tudo ao pé da letra, totalmente incapazes de flexibilizar horários, compromissos e rotinas. Tem dificuldade em dar e receber carinho. O beijo na boca é até meio travado, pois o prazer é sempre algo perigoso que pode tirar tudo do eixo.

Ter um tempo para o lazer, para fazer nada e se relacionar com coisas novas e que desafiem seus limites são boas maneiras de começar a desfazer esse novelo complicado.

By : Frederico Mattos Psicopatologia (Introdução minha nos dois primeiros parágrafos).
Fonte: No Comments acesso em: 08/03/2016